Quien se ducha con pasión, olvida el rumor de la tempestad

Por Luis Schiebeler

Cuando moje mis manos, tus ojos se secaran al sol, hasta que mi visión del otoño virará hacia una patibularia obsesión de hipocondría.
Cuando moje mis pies lloverán antibióticos vacíos y mi madre robará en el mercado
una cesta de sandías para tu gripe estival.
Cuando moje mi pelo, 24 dentistas depilarán sus cabelleras y alzando sus tornos en alto jurarán fidelidad a la picana en democracia.
Cuando moje mi espalda pensaré en los páramos que nunca habité y creo advertirlos en la oquedad de tu vientre.
Cuando moje mis talones deslindaré la línea de fuga que me apremia de por vida y, exánimes los pájaros me entregarán su vuelo con algo de sarcasmo e indiferencia también.
Cuando moje mi cuello será la marca de tu rush en el vaso de mis noches que me hundirá en una esfera con centro en todas partes y la circunferencia en ninguna, porque sabes y bien, dolly, lo fácil que me has olvidado.
Cuando moje mis labios tu padre vendrá a pedir tu mano y mientras la busque con pereza, copularan sórdidos un anillo y un dedal… (hasta volcar un semen oxidado que tomará la forma de tus pechos juveniles y no dudaré entre caramelos ½ hora, pepsi o cocacola)
Cuando me moje el pinocho malherido pensaré en el calendario porque, qué día es hoy?, cuándo fue que?…, qué hora es?…

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