Archivo de la categoría: Rock

Una antología de grandes sonidos´Post´

20121020-ultraista3-600x-1350743574
A inicios de octubre salió un disco super esperado aunque archiprotegido para bajar y que suscita esa especie de paradoja sobre la figura de los eximios productores musicales al mando de una banda. Bajo el efectista título Ultraísta Nigel Godrich, el productor estrella que trabajó con Radiohead (desde Ok Computer hasta King of Limbs) con Paul Mc Cartey, Beck y U2 entre otros, lanzó el disco debut y homónimo de su banda que dejó la ambigua combinación de belleza y vacuidad. Junto al baterista y productor Joey Waronker (convocado por REM, Smashing Pumpkins, Norah Jones y Elliott Smith) y la cantante veinteañera Laura Bettinson, el trío no parece haber complacido las expectativas que generaron sus cortes de difusión Smalltalk y Static light.

En efecto, lo que se escuchó después en el disco es apenas una tenue continuación de la cadencia acid house y deep advertida en esos adelantos y un insospechable link al trabajo solista de Thom Yorke The Eraser. Lo curioso es que además no hay un solo rastro concreto de la supuesta dosis de afrobeat tan anuncida durante el lanzamiento.

Ultraísta se presenta con un trabajo bien concreto, delicado aunque demasiado homogéneo. Una decena de canciones donde los elementos a repetición que uniformizan y le dan identidad a la banda son: una estética visual minimal donde el recurso de los colores sustractivos se vuelcan tanto en el arte de tapa como en los videos. Parches electrónicos (Octapad), bases disparadas vía Macbook, rellenos de batería acústica, sintetizadores sustractivos y un registro de voz femenina poco distintivo que ni amaga con romper la monotonía compositiva.

Parece que la madre de Godrich le regaló un libro de Borges que encontró en un centro de caridad y el gran productor se cebó hasta inspirarse en el Ultraísmo y otros movimientos artísticos del período de entreguerras para formar su propia banda.

Lo que motorizaba a los ultraístas era ir ´más allá de los ismos´ en producción literaria. Sin embargo, y no es por esgrimir una especie de chauvinismo reseñista pero una banda local como Isla de los Estados que tiene como líder creativo a la usina prolífica de Flavio Etcheto genera propuestas musicales mucho más jugadas, modernas y variopintas que un refrito mainstream de sonidos, arreglos y bases electros ya super recorridas y que sacan chapa de inspirarse en el espíritu de una secta literaria de la que Borges, en verdad, siempre renegó.

Anuncios

1 comentario

Archivado bajo Crítica, Música, Pop, Reseña, Reseña Crítica, Rock

100 % arty y synthético

Por Luis Schiebeler
A mediados de los 80´ nadie podía evitar al menos silbar la pegadiza canción “Cést l’ouate” que en fonética argenta se reproduce celaua, de la actriz y cantante francesa Caroline Loeb. La letra de este tema, grasa y zalamero, como la mayoría de las canciones de esa década que dejaban tarareando a todo el mundo, habla de la obsesión por el algodón (l’ouate) como superficie o material hedonista que siente una francesa perezosa y adinerada. Mas allá de que las sensaciones que pueda generar esta canción (como la de recordar a Joan Collins sacándose el corsé de encaje en la película The Bitch) la composición no es tan insustancial como parece. Desde luego que es insulsa y distante pero también es sensual e incita bailar fríamente. Tiene sobrios arreglos de sintetizadores, de guitarras y un bajo elegante como base que le provee la estructura disco. Los coros que dicen “cést l’ouate” son ingenuos y rústicos mientras que la voz central que casi ni entona, canta con altanería. Si encima las melodías escasean y no hay rastros de emoción,¿qué tiene entonces de atractiva la canción de Loeb?. Que se baila con sensaciones desangeladas y taciturnas un tema que roza lo plástico, aunque parezca una de esas canciones que vienen de demo en los viejos teclados Casio tones. Que se toma dimensión de que una canción pop amateur interpretada con actitud y mesura puede ser un hit y hacer bailar a cualquiera.

En efecto, lo que sorprende es encontrar acaso estas ideas en una banda que proviene del sur de Alemania y que desde luego no tiene un pelo de vulgaridad. Ellos son Pollyester, el dúo de Munich que este año lanzó su primer disco “Earthly Powers” bajo el sello Permanente Vacation. Este álbum que lleva en mismo título del famoso y extenso libro de Anthony Burgess, tiene 11 temas potentes y el cover de Happy Mondays “24 hours Party People”. Casi todos son bailables y al menos cuatro tienen la efectividad de un corte de difusión. “Pikant”, “Round Clocks”, “Concierge d´mour” y “German love letter” además tienen sus videos de difusión en los se pueden advertir la afinidad de la banda con la estética noir. La prensa británica no tardó en pegarles un sticker identitario tildándolos de progenitores del “Cosmic Disco” y que están cerca de Can, The Slits, Siouxie y Nico, sin embargo esas no son más que ineludibles fulguraciones sonoras. Porque si creen así, se olvidaron de Devo, Wire y Kraftwerk, entre otros. Tampoco hacen Kraut Disco per se como le adjudican porque es notorio que están mas forjados por el Disco que por el Kraut. Lo cierto es que Pollyester ofrece un trabajo contundente, una amalgama de géneros con canciones tan frescas y sugestivas como inclasificables. No le hacen lugar a las guitarras. La elegante variedad de canciones está bajo una estructura compositiva en la que prevalecen los bajos de la cantante Polina Lapkovskaja, (ex Kamerakino y vocalista del album debut de Mook & Toof) las baterías Manuel da Coll (que toca también en La Brass Banda) además de las capas de sintetizadores con sonidos creepy que propician lo distintivo de a la agrupación.

Polly la noir

El estilo y el ingenio de la cantante de Pollyester va jalonando también la vida nocturna de Munich. Polina Lapkovskaja (26) alcanzó notoriedad también por ser la organizadora y dj de Zombocombo Nights, una serie de fiestas que combinan arte preformativo con música disco y que ofrecen una mirada irónica de la sociedad. Estas fiestas que tienen lugar una vez por mes, las vienen haciendo durante cuatro años y según aclara su web es lo mas impredecible que puede haber en la escena clubber de Alemania.

Da gusto dejarse impresionar gradualmente por bandas flamantes e inmiscuirse en los matices de sus composiciones.
Enhorabuena, Pollyester no imita, sino que conecta con esa especie de halos que dejaron bandas únicas y de culto. Hacen de la levedad y lo plástico del formato disco, algo refinado y arty. Y quizá la fórmula para hacer buena música sea esa, “estar full time en el arte”. Por algo en su web remarcan que el cover que hacen de Happy Mondays se llama “24 hours Arty People”.

download

Deja un comentario

Archivado bajo Arte, Discos, Música, Pop, Reseña, Reseña Crítica, Rock