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Elogio del talento y la transformación

Por Luis Schiebeler

Al barajar y dar de nuevo, luego de disolver A Tirador Laser en el 2005, Lucas Martí no se propuso hacer sólo discos pop, finos y exclusivos como Pon en Práctica tu ley o Tu entregador, consideró además las vertientes que le brindan la modalidad acústica para reflejar, acaso con autenticidad, los pliegues más primales e íntimos de sus creaciones. Actos de Noción decidió llamarlos y su Segundo y Último es el que ha salido recientemente por el sello Los Años Luz que contiene 23 temas y el cover En las calles de Liniers de Hermética. Presenta también cinco tracks instrumentales que funcionan como interludios, en los que el piano y las guitarras se entreveran propiciando la eficacia de los intervalos.

Al margen de la canción de Hermética (que desde luego se celebra por la austeridad y la cadencia gitana con la que lo interpreta y que era de prever, por el ingenio desprejuiciado e irreverente de LM ) el disco ofrece destacados logros que ameritan tentativas de análisis como las que se ofrece sobre su letrística más abajo de esta nota.

Se destacan los punteos mesurados de guitarras eléctricas, algunos a cargo Ezequiel Kronenberg, ejecutadas con bastante flanger que demarcan las melodías y estribillos de casi todos los temas y que le vierten una atinada singularidad. Ingeniosos arpegios de base payadora, tanguera y punteos de indudable raigambre folklórica se aprecian en temas como También puede ser amor y Novela.

Letras elaboradas y frescas melodías se disfrutan en Flecha, una de las canciones más bellas para quien escribe y la más larga del disco aunque no llega a los 4 minutos y medio. “Física erosión y el desgaste de los cuerpos deterioran la tracción (…) Antireligión, anticuerpo, antisueños, antitodo, anti soy” se sincera LM en este tema con un leve tono de aflicción y como si nos cantara muy de cerca hasta que hacia el final, la voz de María Ezquiaga sola, mínimamente ornamentada por pianos y punteos con flanger terminan de potenciar el aura de la canción. Aunque (Remera Combativa) es otra excelente composición donde la lírica y la cadencia de fogón invitan acompañar con palmas durante el pegadizo estribillo.

El arte de tapa titulado “Mosaico de CeDes” fue diseñado por LM y es otra muestra de los inagotables recursos de los que se vale para despuntar su predilección por la estética artesanal. Grabado y Mezclado en Estudios Avesexua por Guillermo Mandrafina, este disco requiere, acaso para disfrutarlo al mango, de una holgada predisposición y esmero al escuchar; teniendo en cuenta estas condiciones, el oyente tendrá innegable acceso a la cadenciosa y sensible bruma de tonos, letras y afables melodías.

Una aproximación a su letrística
Se advierten ciertos nudos temáticos en la escritura de LM que reflejan acaso consignas y apremios que acechan a jóvenes de su misma generación. Desde Otro Rosa (A Tirador Laser 2002), el miedo, enunciado a secas, no será infrecuente en el resto de los discos, “a la mierda con todo el temor que me exige decidir”; “en todo lo que he visto, hay poco que es distinto y el miedo esta primero frenándote al llegar”. Aquí también se engarza otra cuestión distintiva, la decisión y acción de cambiar, que terminan por convertirse hasta en un lema preponderante; “quisiera cambiar, mi miedo es cambiar de verdad” , “sé también que hay otras cosas y que las quiero probar, cómo interpretas otro rosa sin probar”.

En su Primer y último acto de noción(2005) LM dice en Acto: “ya no hay mas cambiar para olvidar” pero es en este Segundo y último acto de noción donde Martí deja entrever el concepto de transformación como antídoto para la angustia y hacia un genuino renacimiento; “le pareció mejor cambiarse de tema que andar reparando su amor” dice en Aventurero, corte del disco, después en Paso a lo anterior señala:”no hay cambio a un anterior, los años afirman que es hoy”.

En Mal Adelantado hasta interpela al oyente con esta self confidence: “me invaden ganas de mutar, a vos no te dan ganas de cambiar?, un minuto es mucho mas que tiempo en donde vas a transformarte en lo mejor” y en Cómo dejar atrás la cuestión flaquea: “temo que el tiempo ha cambiado y yo no he cambiado de tiempo”

Otro concepto distintivo, para quien escribe, desde luego, son las metáforas, las traslaciones que hace de la vida y el amor como a una batalla cotidiana y las personas como guerreros inclaudicables. Se proponen en Hace tiempo atrás, “la guerra fue tortura y salvación (…) llegué a matar a otros y olvidarlos (…) si recuerdo que mataste vos”, y en Aunque (Remera combativa) corea: “Esa bandera que alzas en guerra delata tu posición (…) esa remera que grita guerra les gusta pues dan con vos”.

En cambio, es en su disco anterior Pon en práctica tu ley que comienzan figurarse ésta idea de la vida como beligerancia permanente y que se puede apreciar en el video del corte No dejes de cantarle al amor. En él se ve al artista como un miliciano con atuendos negros, borcegos y mochila, ejercitando tácticas combativas en la calle mientras amanece en una ciudad solitaria e intenta unirse con un hada con quien hace contacto aunque no físico.

También se indican otros temas menos frecuentes como el valerse de tonalidades para expresar ideas “Rojo en las ventanas, rojo del dolor, rojo de un amor” (Hace tiempo atrás)“Para creer que el celeste es bello habrás visto el siniestro rojo en él” (Best Seller)“Ocho colores en forma de rayas entre ellos hay tanto misterio” y “Mi rojo es distorsión verde distensión y todos juntos me enredan por color”(Acto y Por el Fin, ambos del Primer y Último acto de Noción)

Si se ha preconizado con exceso a este artista, en verdad no le importa demasiado a quien escribe. La tentativa original de la nota fue volcar algunas nociones apreciativas de un disco que acaso, como sus precedentes, remarcan la libertad creativa e insobornable de LM.

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